Entrevista: Luis Miguel Pascual

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“Ilusión es la palabra”

Luis Miguel Pascual, Director de Promoción de Metrovacesa Suelo y Promoción

Veinte años después de comenzar su carrera inmobiliaria, Luis Miguel Pascual asegura que nunca se había sentido tan ilusionado como ahora. Desde la sala en la que sucede la entrevista se ven Las Tablas y parte de Monte Carmelo, cuyas actuaciones ayudó a desarrollar y donde aprendió que lo que le apasionaba era hacer ciudad. Está convencido de que, en diez años, Metrovacesa Suelo y Promoción será un referente en el sector inmobiliario. Para ello cuenta con una cartera de más de dos millones de m2 edificables distribuidos por todo el territorio nacional. Las previsiones pasan por llegar a 2020 promoviendo más de 1.000 viviendas al año. Por lo demás, le gusta viajar y la literatura, y no sólo como lector.

Junio 2016, redacción web.

luismiguelpascual_vert¿Qué estás leyendo ahora?

Siempre estoy leyendo dos o tres libros a la vez. Estoy con El Bar de las Grandes Esperanzas, de J.R. Moehringher, el autor de la biografía de André Agassi. Luego, El Reino, de Emmanuelle Carrere, libro que habla sobre los Hechos de los Apóstoles, visto desde un punto de vista socio-cultural, no religioso. Y el tercero es La novela de Genji, una obra japonesa fascinante a la altura de El Quijote. Ésta la tengo a medias y la retomo cuando puedo.

Qué es más difícil, ¿escribir un libro o redactar un plan parcial?

Personalmente creo que escribir un libro; aunque como todo en la vida la virtud de escribir se puede desarrollar, creo que hay una parte muy importante que tiene que nacer con uno mismo e ir desarrollándola a lo largo de la vida. Para hacer las cosas bien, para escribir un libro o para desarrollar un plan parcial, hay que ilusionarse con el proyecto y crecer con él.

¿Cómo has llegado hasta aquí?

Yo soy de formación económica. Ya desde la universidad, me interesé por el mundo de la estructura económica y la economía regional urbana aplicada al conglomerado de las ciudades. Me atraía la idea de dedicarme al desarrollo urbanístico aunque mi formación no era nada técnica. Cuando terminé la carrera, me surgió la oportunidad de entrar en Dragados, en la parte inmobiliaria, un área pequeña dentro de la compañía pero que por aquel entonces estaba desarrollando los PAUs de Las Tablas y Monte Carmelo, en Madrid.

No está mal como escuela…

Aprendí muchísimo de urbanismo, de cómo desarrollar un plan parcial, una junta de compensación… Creamos una UTE con FCC y tuve la oportunidad de trabajar con gente muy brillante, algunos de los cuales están hoy en Metrovacesa. Al fin y al cabo, aquél fue el mayor crecimiento de Madrid en los últimos veinte años. Después desarrollé mi carrera profesional en la parte de promoción inmobiliaria. Hicimos entre 800 y 1.000 viviendas en pocos años, fueron años buenos, años de hacer muchas cosas, sin grandes excesos…el negocio inmobiliario no era ni mucho menos el core de Dragados pero si una pata que dio muchas satisfacciones a la compañía. Personalmente, me sirvió para descubrir que esto de intentar hacer ciudad desde el sector inmobiliario era lo que me gustaba.

“Me gusta mucho la parte de mi trabajo que implica crear cosas nuevas”

Y Metrovacesa era el mejor lugar para desarrollar esa vocación…

Cuando me ofrecieron la oportunidad no lo dudé. Era la inmobiliaria más importante de este país. El puesto era de Gerente en la delegación de la Zona Centro. Tuve la oportunidad de desarrollar todas las promociones de Metrovacesa en Madrid conjuntamente con el Delegado y con un equipo fantástico, parte del cual sigue hoy en Metrovacesa. Era el año 2005 y promovíamos más de 3.500 viviendas al año en todo el país, que no era una cifra desorbitada en el escenario del boom. En España se promovían 1.000.000 de viviendas al año y nosotros apenas copábamos el 4% del mercado.

Y luego llegó 2008…

Lo que vino después fue muy duro. La compañía se tuvo que ajustar al nuevo escenario. Mi labor se centró en dar salida a la mayor cantidad de stock posible, fundamentalmente en el arco Mediterráneo y en la zona centro-norte de España. Lo hicimos bien, porque en Metrovacesa supimos frenar a tiempo y dejamos de promover pronto. En estos años, tras cerrar muchas de las delegaciones, quedarnos en mínimos, ajustar gastos y estructura, conseguimos vender una buena parte de esas viviendas y reducir la exposición de la compañía.

A nivel personal, lo más duro ha sido ver salir a la gente, ver cómo tus compañeros tienen que salir de la compañía porque, sencillamente, el negocio no daba para más. Aparte de eso, y una vez asumido, para mí lo más duro de estos años fue también la adaptación a un nuevo ciclo renunciando a la creatividad. La creatividad fue en mi caso una de las primeras damnificadas de las crisis. Me gusta mucho la parte de mi trabajo que implica crear cosas nuevas, estar en contacto con los arquitectos, ver y desarrollar ideas nuevas, proyectos… Pero en esos años tuvimos que concentrarnos en dar salida al producto que teníamos e incluso reinventarnos.

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Al fin y al cabo, estabas sentando las bases de la nueva Metrovacesa Suelo y Promoción.

Sí. Y ahora es cuando de verdad ves los frutos de todo ese trabajo. Hoy podemos, prácticamente, empezar de cero, con un proyecto muy ilusionante y con la oportunidad de lanzar una marca que será un hito en la promoción residencial en España.

¿Por qué se ha producido la escisión?

La separación de Metrovacesa es una decisión que responde a razones empresariales y financieras, de modelos de negocio dispares, y que hace que ambas sociedades salgan reforzadas. El negocio core de Metrovacesa es el patrimonio, un negocio basado en la rentabilidad de los activos que tiene en cartera. El negocio de promoción residencial es mucho más dinámico; en nuestro caso, contamos con una cartera de suelo de más dos millones de metros cuadrados para desarrollar producto, todo ello en una compañía sin deuda, fuertemente respaldada por sus accionistas, que apuestan por el desarrollo de nuevas promociones y la gestión de su cartera de suelo. Realmente, da gusto formar parte de un proyecto así.

Metrovacesa ya había retomado la actividad promotora desde 2013

Sí, y estos dos o tres años en los que hemos empezado a ver el final de la crisis han sido cruciales. Hemos aprendido a colocar producto en el mercado de manera controlada y segura, promociones de 25-30 viviendas en fases sucesivas, en ubicaciones con demanda. Hemos estudiado mucho la oferta, la demanda, el producto que teníamos que promover, el precio… Los clientes se han profesionalizado y eso ha ayudado al sector. La mala fama del sector inmobiliario se debe en buena medida a la poca profesionalización del mismo. Ahora el momento es muy bueno, porque estamos siendo capaces de ilusionarnos nosotros mismos, a los accionistas, y que vean lo que somos capaces de hacer con nuestra cartera de suelo.

¿En qué punto se encuentra el nuevo proyecto?

La escisión ya es un hecho jurídico. Somos técnicamente dos compañías distintas desde finales de febrero. Ahora estamos, como quien dice, empezando a andar por el mundo, pero sin partir de cero, con un gran bagaje profesional. Esto se va a traducir en el lanzamiento de una marca nueva que estamos diseñando y donde creemos que uno de los puntos de esta nueva etapa es la participación de los consumidores en el diseño de su propio producto; esto será parte de nuestro ADN.

“Vamos hacia un escenario en el que el consumidor diseña el producto con nosotros.”

¿Esa es la tendencia?

Sí. Vamos hacia un escenario en el que el consumidor diseña el producto con nosotros. La estandarización ya no funciona. Tenemos que dejar de hacer promociones de 100 viviendas todas iguales y acercar la arquitectura a la gente. Haciendo, además, un buen negocio con ello. No son cosas incompatibles. Las casas de nuestros padres estaban llenas de separaciones, barreras, compartimentos… Eran otros tiempos. Ahora, hablamos de espacios vivideros, abiertos, versátiles, que buscan la experiencia… Para mí, es lo más alejado al rol del inmobiliario tradicional. Escuchamos a la gente y les proporcionamos espacios para vivir. Es un cambio de mentalidad que nos acerca a las personas.

¿Cuántas viviendas vais a promover al año?

Nuestra idea es llegar a entregar más de 1.000 viviendas en el horizonte del año 2020; desde las poco más de 60 que entregaremos en el 2016 hasta esa cifra hay un proceso de puesta en marcha de muchas promociones que ya hemos iniciando y que paulatinamente iremos entregando e incrementando hasta esa cifra. Y prácticamente en toda España, porque tenemos una cartera de suelo distribuida casi por todo el territorio nacional. Van a ser cinco años muy dinámicos, de mucho trabajo, con muchas ideas a desarrollar y con una demanda muy heterogénea que pide cosas nuevas.

¿Qué ocurrirá con los precios?

Pienso que se estabilizaron ya el año pasado. Al comprador le cuesta entenderlo, le cuesta asumir que ya no hay margen de ajuste a la baja. En las promociones nuevas, el precio ya está empezando a incrementarse y en el mercado se habla de subidas generalizadas de precio en torno a un 6% anual.

Indudablemente, es un buen momento para comprar, tanto para el comprador final como para los inversores, pero siempre con expectativas de crecimientos moderados y lógicos, sin volvernos locos como hace unos años. Creo que la ilusión en el sector ha vuelto a renacer.

Es la palabra que más repites, ilusión.

Es que después de casi veinte años de carrera en el sector inmobiliario, me encuentro más ilusionado que nunca. En diez años, esta compañía que acaba de nacer será un referente nacional y un ejemplo de cómo se pueden hacer las cosas de manera distinta en el sector inmobiliario, cómo se puede conectar con la gente y con la sociedad. Para mí, sería la mejor culminación para mi carrera profesional. Hay un equipo espectacular, una combinación brillante de capacidad de gestión, instinto comercial, visión arquitectónica. Ilusión es la palabra que mejor resume nuestro estado actual.

Y a ellos, a tu equipo, ¿qué les dirías?

Decía Dickens que las grandes personas son aquellas que hacen crecer a las personas que les rodean. A mí me haría muy feliz ver que el éxito de este nuevo proyecto se construya sobre el éxito de todo el equipo. Me gustaría que mi equipo sintiera que han crecido conmigo.